
AOVE
Un gran aceite de oliva virgen extra no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una forma de entender la vida: con respeto absoluto por la tierra, paciencia para escuchar sus tiempos y una búsqueda incansable del sabor más puro y honesto.

Un olivar de montaña con mucho carácter
Con una personalidad única, nuestro aceite nace en La Zorrera (Férez), un olivar sobre los 700 metros de altitud. Allí apostamos por un cultivo ecológico y tradicional de producción limitada, donde la cosecha manual desafía a un entorno natural tan austero como auténtico.
El rigor del clima con inviernos muy fríos y veranos secos y calurosos, obliga a nuestros olivos a luchar por cada fruto. Ese esfuerzo extremo se traduce en una aceituna que concentra toda la esencia y la fuerza de la montaña.
Una bomba de salud
Mucho más que un alimento, es una fuente de salud. Gracias a su extraordinaria riqueza en polifenoles, vitamina E y oleocantal, nuestro AOVE actúa como un potente antioxidante y antiinflamatorio natural que protege tu corazón y tu metabolismo en cada gota.


Un disfrute sensorial
Esa riqueza nutricional se traduce, además, en una experiencia única para el paladar. Notarás un picante sutil, un amargor sofisticado y esa vibrante sensación de un aceite ‘vivo’. Porque en un AOVE de verdad, el sabor no se diseña artificialmente; es el reflejo honesto de todo el proceso natural.
Una clave decisiva: la cosecha temprana
El secreto está en el momento. Elegimos la primera semana de noviembre para recolectar, justo cuando la aceituna despierta su color. Es una decisión arriesgada y costosa, pues obtenemos menos cantidad, pero a cambio logramos una explosión de polifenoles y aromas.
Podríamos esperar y obtener más aceite, pero perderíamos la complejidad y ese picor elegante que nos define. Para nosotros, la excelencia no admite atajos.


Extracción en frío: respetar el campo
Del árbol a la almazara sin perder un segundo. En Férez, bajo el sello de Mito Tradición, transformamos la cosecha mediante una extracción en frío rigurosa, siempre por debajo de los 27 °C.
Es un proceso pausado y meticuloso, diseñado para que el oleocantal y los aromas volátiles lleguen intactos a tu mesa. Sacrificamos velocidad por pureza, logrando un aceite de sierra, verde y profundamente honesto.
Nuestro A.O.V.E. es pura potencia: un aroma vegetal que te transporta al campo y una boca rotunda que habla de su origen. Cada gota condensa un año de sol, viento y esfuerzo; es, literalmente, la esencia de la tierra exprimida. Al respetar el ritmo de la naturaleza, nuestra producción es finita. No hay procesos industriales ni repeticiones: una vez que se agota la cosecha, solo queda esperar a que el campo vuelva a hablar el próximo año.
Las palabras describen el proceso, pero solo el paladar comprende el resultado. Te hemos contado cómo nace, ahora te invitamos a que descubras, al probarlo, por qué es único.
